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Manual de Signatus Agenda

Cómo se usa la agenda del despacho: dónde está cada cosa, cómo se pone una cita y qué conviene no hacer. Pensado para leerlo entero una vez y volver a él cuando haga falta.

Agosto de 2026 Escritorio, móvil y web Las pantallas son de ejemplo: ningún cliente real aparece aquí

El manual en vídeo

Lo mismo que cuenta este manual, pero enseñado en pantalla: siete minutos. Si prefieres leerlo, sigue bajando.

Antes de empezar

Signatus Agenda sustituye a la agenda de GN360, de Informática Notarial. La diferencia de fondo no es el aspecto: es que aquí cada cosa es un dato, no un texto. Una cita cancelada no se marca escribiendo «CANCELADA» dentro del concepto — se le cambia el estado. Eso es lo que permite que después se pueda buscar, contar, imprimir y saber quién hizo qué.

El programa es el mismo en los tres sitios donde lo vas a ver: el icono del escritorio, la aplicación del móvil y la página web. No son tres programas distintos ni hay que copiar nada de uno a otro: los tres abren la misma agenda, y lo que uno guarda lo ven los demás en segundos.

Lo que cambia entre ellos es solo el dibujo. En una pantalla grande la agenda se ve como una rejilla de columnas; en un teléfono, como una lista de tarjetas. Los datos son exactamente los mismos, y por eso lo que se imprime o se exporta no depende de por dónde estés mirando.

Entrar

Con tu correo y tu contraseña. No hay ningún desplegable donde elegir quién eres, y es a propósito: todo lo que hagas queda firmado con tu nombre, y eso solo funciona si el programa sabe de verdad que eres tú.

Pantalla de acceso con correo y contraseña
La pantalla de acceso. Tu cuenta te la crea quien administre el despacho.

La sesión no caduca sola. Puedes cerrar el programa y volver al día siguiente sin tener que entrar otra vez. Se cierra con Salir, y solo entonces.

Arriba del todo

En la barra superior verás el nombre de tu notaría debajo de «Signatus Agenda». El mismo programa da servicio a varios despachos, cada uno con sus datos completamente separados, y ese nombre es la confirmación de en cuál estás.

Moverse por el programa

Arriba están las pantallas: Agenda, Mis firmas, Vacaciones, Clientes y las demás. Cuáles ves depende de tus permisos: quien no lleva estadísticas no tiene por qué ver ese botón.

A la derecha, la campana de avisos, el idioma y tu nombre. La campana se enciende cuando te meten en un expediente, cuando alguien pide una ausencia que te toca aprobar, o cuando te la aprueban o rechazan.

La agenda se actualiza sola cada pocos segundos. No hace falta recargar nada: si un compañero pone una cita, te aparece. Arriba a la derecha pone a qué hora se actualizó por última vez.

La agenda

Es la pantalla principal, y tiene tres formas de mirar lo mismo: Día, Semana y Mes.

Vista de día con una columna por persona
Vista de Día. Cada columna, una persona del despacho; a la derecha, las firmas que están esperando hueco.

Elegir a quién ves

En un despacho con doce personas, doce columnas no caben ni se leen. Con Quién se ve eliges a quién quieres delante: marcas a los tuyos y el resto desaparece de la rejilla. Con Ver a todos vuelven todos.

Y con Orden decides cómo se colocan: por nombre, por categoría, por quién tiene más citas ese día, o Yo primero para tenerte siempre en la primera columna. Cada uno lo deja como le sirva; no cambia lo que ven los demás.

Una columna suelta también se puede encoger pulsando su cabecera, para que ocupe una tira estrecha sin desaparecer del todo.

Citas pedidas por internet

Un cliente puede pedir cita desde la web del despacho. Esas citas no entran directamente en la agenda de nadie: llegan en estado Solicitada y esperan a que alguien las confirme.

Al abrirla verás Aceptar cita. Eliges Quién la atiende y, al aceptarla, queda confirmada y pasa a verse en la columna de esa persona como cualquier otra.

Por qué no entra sola

Porque no hay forma de comprobar que quien la pidió es quien dice ser. Por eso conviene llamar y confirmar por teléfono antes de aceptarla.

A reasignar

Si a alguien le aprueban unas vacaciones y le quedan citas esos días sin nadie más que las atienda, esas citas aparecen agrupadas en A reasignar. No se pierden ni se borran: quedan a la vista hasta que alguien se haga cargo.

Semana y mes

Vista de semana
Vista de Semana.
Vista de mes
Vista de Mes: para ver de un golpe qué días vienen apretados.

Los festivos salen con el día teñido y su nombre, y los cumpleaños del equipo con un color distinto — son dos cosas diferentes y conviene no confundirlas de un vistazo.

Qué dice cada color

El color no es decoración: cada canal dice una cosa y solo una. Si te aprendes estas tres reglas, la agenda se lee sin tener que abrir nada.

Lo que vesQué significa
La franja de color del lado izquierdo Quién lleva la cita. Cada persona tiene su color, y es el mismo en todas las pantallas.
El borde: continuo o discontinuo Continuo, es quien la lleva (encargado). Discontinuo, es quien firma.
El fondo de color Solo para lo excepcional. Una cita normal no tiene fondo.

Los fondos, uno por uno

FondoQué es
Ámbar Aplazada. Se movió de fecha o está en el aire.
Rojo claro Cancelada. No se celebra.
Rojo fuerte Urgente. Corre prisa.

Urgente no es un estado

Es una marca aparte, y la diferencia importa. Los estados son el ciclo de vida de la cita y son excluyentes: o está solicitada, o confirmada, o aplazada, o cancelada, o finalizada. La urgencia se cruza con ellos. Una cita urgente casi siempre está además confirmada.

Si «urgente» fuera un estado más, confirmarla le quitaría la prisa justo cuando más falta hace. Por eso es una casilla suelta.

Una cita cancelada nunca se pinta urgente: si no se celebra, ya no corre prisa. El programa lo hace solo.

Los cinco estados

EstadoCuándo
SolicitadaPedida por internet, esperando que el despacho la confirme.
ConfirmadaLo normal. Está en pie.
AplazadaSe mueve de fecha o queda en el aire.
CanceladaNo se celebra. No se borra: queda constancia.
FinalizadaYa pasó y se despachó.

Poner una cita

Con Nueva cita, o pulsando directamente en el hueco de la agenda donde la quieres: así ya te viene puesta la persona, el día y la hora.

Formulario de nueva cita
El formulario de nueva cita.

Lo mínimo

  1. El tipo de gestión. Compraventa, herencia, poder… Sale del catálogo del despacho, no se escribe a mano.

  2. Quién va. Abajo del todo se añaden las personas del despacho por su papel: quien la lleva (encargado), quien firma (firmante) y quien ayuda (apoyo).

  3. Día y hora. O ninguna de las dos, si marcas Sin hora: la cita queda esperando en la bandeja de pendientes de hueco.

Varias gestiones en la misma cita

Con + Añadir otra gestión. Una compraventa con su hipoteca es una sola cita con dos gestiones, no dos citas ni un concepto inventado que se llame «compraventa+hipoteca».

En la agenda se ven las dos, y si la cita es corta y no cabe el nombre entero, se enseñan las abreviaturas: CV + HIP.

Urgente

Una casilla: Urgente — corre prisa, se ve destacada en la agenda. Es lo que hace que salga con fondo rojo fuerte y la palabra URGENTE en el texto.

Presencial o por teléfono

En Cómo se atiende. Una cita por teléfono se marca con su icono en la agenda, para que nadie salga a recepción a buscar a alguien que no va a venir. Si además el cliente tiene extensión, se apunta ahí mismo.

La firma del notario

La casilla Requiere firma del notario abre además su firma en la bandeja de pendientes, sin hora, hasta que alguien le asigne hueco.

Es una decisión del alta

Se marca al crear la cita. Editarla después no abre ninguna firma — si te has olvidado, se abre desde la propia ficha con Abrir firma del notario.

Aviso de quien no está disponible

Antes de guardar, el programa comprueba si a esa hora la persona que has puesto está de vacaciones, ha marcado que no va a estar, o sencillamente no trabaja a esa hora. Si es así te avisa:

  • No está ese día — tiene la ausencia aprobada.
  • No está de 10:00 a 11:00 — marcó que salía un rato.
  • No trabaja a esa hora — cae fuera de su jornada.

Es un aviso, no una prohibición. Puedes guardar igual: a veces se sabe algo que el programa no sabe.

Los clientes

Se añaden por nombre. Al escribirlo, si esa persona ya vino antes, se rellenan solos su teléfono y su correo. Si te equivocas de nombre y escribes otro, lo autorrellenado se borra: nunca se queda el teléfono del cliente anterior pegado al nuevo.

Lo que escribas tú a mano no se toca. Y los nombres se guardan bien escritos: María García, no MARIA GARCIA ni maria garcia, respetando las partículas (de la Fuente).

Privada

La casilla Privado deja la cita a la vista solo de quienes participan en ella. Los demás no la ven ni buscándola.

Abrir una cita

Pulsando encima. Se abre su ficha con todo lo que tiene y, abajo, lo que se puede hacer con ella.

Ficha de una cita con sus acciones
La ficha de una cita. Abajo, los botones de lo que se puede hacer con ella.
BotónQué hace
EditarCambiar cualquier dato. Queda registrado quién lo cambió y cuándo.
Cambiar estadoConfirmarla, aplazarla, cancelarla o darla por finalizada.
Avisar al clienteMandarle el recordatorio por correo, WhatsApp o SMS.
Abrir firma del notarioCrear su firma sin hora, con el mismo expediente. Los clientes se copian.
BorrarHacerla desaparecer. Para lo que nunca debió existir.
Borrar no es cancelar

Cancelar es lo normal: la cita se queda ahí, en rojo, y cuenta en las estadísticas. Es el registro de que existió y no se celebró.

Borrar es para lo que se puso por error — un duplicado, una prueba. Desaparece de la agenda y no se puede deshacer, aunque queda registrado quién la borró.

El historial

Cada ficha lleva su historial: quién la creó, quién la ha tocado, qué cambió y cuándo, y qué avisos se le han mandado al cliente. No se puede editar ni borrar — ese es justamente el punto.

Citas encadenadas

Las citas que comparten número de expediente se enlazan solas. Desde la preparación de una compraventa llegas a su firma sin buscarla.

Firmas del notario

Esta pestaña la ve quien es notario. Reúne todo lo que espera su firma, tenga hora o no.

Pantalla de Mis firmas
Mis firmas reúne todo lo que espera la firma del notario. Esta pestaña solo la ve quien es notario.

Las que no tienen hora salen en pendientes de hueco, a la derecha de la vista de día. Con Asignar hueco se les da día y hora, y pasan a la rejilla como cualquier otra cita.

Buscar

Por nombre de cliente, por número de expediente o por tipo de gestión. Escribiendo tres letras ya empieza a buscar.

Se puede acotar por Año, o dejarlo en Todos los años para buscar en todo el histórico.

El buscador respeta la privacidad: lo que no puedes ver en la agenda tampoco te aparece aquí.

Recepción

Pensada para tener puesta en la pantalla de la entrada. Una tarjeta por persona, con su color, diciendo si está libre, en qué está ahora mismo y qué tiene después.

Pantalla de recepción
Una tarjeta por persona, con la franja de su color. Se actualiza sola.

Se actualiza sola. No hay que tocarla en todo el día.

Clientes

La ficha de cada cliente y su histórico de citas. Arranca vacía a propósito: un listado de miles de nombres no sirve para nada. Escribes un nombre, un teléfono o un correo y aparece.

Pantalla de clientes
Arranca vacía a propósito. Un listado de miles de clientes no sirve para nada.

Fichas repetidas

Con el tiempo el mismo cliente acaba con tres fichas: una con teléfono, otra sin él, otra con el nombre escrito de otra manera. Fichas repetidas las agrupa por nombre y te deja elegir cuál se queda.

Al fundirlas, todas las citas se juntan en la elegida y las demás fichas desaparecen. No se pierde ninguna cita. Eso sí: no se puede deshacer, así que conviene mirar bien que sean de verdad la misma persona y no un padre y un hijo con el mismo nombre.

Corregir mayúsculas

Arregla de golpe los nombres que se metieron mal: MARIA GARCIA pasa a Maria Garcia. Y de paso las notas de las citas: una nota escrita entera en mayúsculas pasa a frase normal, respetando los nombres propios que conoce el despacho.

Lo que ya está bien escrito no se toca, y los apellidos con partícula se respetan (de la Fuente, Martínez de la Torre).

Dos cosas antes de pulsarlo

No se puede deshacer. Conviene lanzarlo con calma, no en mitad de una mañana de firmas.

Si necesitas una palabra en mayúsculas a propósito dentro de una nota, escríbela así en una nota que no esté entera en mayúsculas: solo se transforman las notas escritas por completo en mayúsculas.

Imprimir y exportar

Con Imprimir se abre primero una vista previa: se ve el folio entero, con sus márgenes, tal y como va a salir. Nada de descubrirlo en el papel.

Horizontal o vertical

No es solo girar el folio: son dos plantillas distintas, porque cada una aprovecha bien una forma de hoja.

OrientaciónCómo sale la agenda del día
Horizontal La rejilla de siempre: una columna por persona, filas por hora. Necesita ancho.
Vertical Una tabla por horas: hora, quién la lleva, gestión y clientes. Una fila por cita, ordenadas.

Varias hojas

Un día que no cabe en un folio no se corta: se reparte en las hojas que hagan falta, y la vista previa te las enseña como folios sueltos, uno debajo de otro. Arriba pone cuántas van a salir.

Y cuando el contenido casi llena la hoja, se estira para ocuparla del todo y leerse más grande. Cuando hay poco, se queda a su tamaño normal: no tiene sentido separar tres citas de punta a punta del folio.

Exportar

Desde la agenda y desde las estadísticas, con Exportar: sale en Excel o en PDF. Se lleva lo mismo que estás viendo, con los filtros que tengas puestos.

Vacaciones y ausencias

Aquí van tus días: los que te quedan, lo que has pedido y —si te toca aprobarlas— lo que ha pedido el equipo.

Pantalla de vacaciones con saldos y solicitudes
Tus días, tus solicitudes y —si te toca aprobarlas— las del equipo.

Los saldos

Arriba salen tus días por tipo. Vacaciones va siempre la primera, y asuntos propios detrás: son las dos que se miran a diario, y no tiene sentido buscarlas entre las demás.

Lo que sobró del año pasado se puede gastar hasta la fecha que ponga el despacho en Ajustes. Pasada esa fecha, se pierde.

Pedir días

  1. Eliges el tipo: vacaciones, asuntos propios, lo que use tu despacho.

  2. Marcas desde cuándo y hasta cuándo.

  3. Se queda pendiente hasta que alguien con permiso la apruebe o la rechace. Te llega el aviso por la campana.

Una baja sin fecha de vuelta

Cuando alguien se pone malo no se sabe cuándo vuelve, así que no hay que inventarse ninguna fecha: se marca Sin fecha de vuelta todavía y la ausencia queda abierta.

Mientras siga abierta, los días se cuentan hasta hoy y se van sumando solos. Cuando se sepa, con Poner fecha de vuelta se apunta el último día que estuvo fuera y todo se recalcula con esa fecha.

No voy a estar

Para un rato: el médico, una gestión, una mañana suelta. Se marca desde la propia agenda, no desde aquí.

Es distinto de una ausencia de días en tres cosas:

  • No la aprueba nadie. No se pide permiso para ir al médico: se avisa.
  • No descuenta días de vacaciones ni de asuntos propios.
  • Se ve en la agenda, así que nadie te pone una cita a esa hora — y a quien lo intente, el programa le avisa.

Los motivos que salen ahí los crea cada despacho en el Catálogo, marcándolos como «de un rato».

Pulsando encima se abre su ficha, con Quitar si al final sí vas a estar, y Corregir si vuelves antes de lo previsto y quieres ajustar la hora.

Al aprobar, ojo con las citas

Si quien pide los días tiene citas esas fechas sin nadie más que las atienda, el programa te lo dice antes de aprobar. Esas citas quedan luego agrupadas en A reasignar dentro de la agenda.

Tu perfil

Lo tuyo: cómo apareces, tu contraseña, tu foto y tus avisos.

Pantalla de perfil
Lo tuyo: cómo apareces, tu contraseña, tu foto y tus avisos por correo.

Cómo apareces

El Nombre con el que apareces es lo que ven los demás en la agenda: tu columna, la firma, los avisos. No tiene que ser tu nombre completo.

También puedes poner tu foto —se recorta y se comprime sola— y tu cumpleaños, que saldrá cada año en el calendario. Déjalo en blanco si prefieres no aparecer.

Lo que no puedes cambiar aquí es tu categoría ni tus permisos, ni siquiera los tuyos. Eso lo lleva quien gestiona usuarios — si no, no serviría de nada.

El resumen de tu agenda por correo

Puedes pedir que te llegue tu agenda por correo, y con más de un aviso: uno por la mañana temprano y otro por la tarde con el día siguiente, por ejemplo. Cada aviso lleva su hora, qué día resume y a qué direcciones va.

Si no pones ninguna dirección, se manda a la tuya.

Avisos en el escritorio

Un aviso en la esquina de la pantalla cuando te añaden a un expediente, aunque tengas la agenda minimizada o estés en otro programa.

Se activa en cada ordenador por separado: el permiso lo da el navegador a ese equipo, no a tu cuenta. Si te cambias de sitio, hay que activarlo otra vez allí. Hay un botón Probar para ver cómo queda.

Citas por internet

A qué horas aceptas que te pongan citas pedidas desde la web. Es aparte de tu jornada: puedes entrar a las ocho y no coger citas de internet hasta las nueve. Sin marcar nada, se ofrecen huecos en todo el horario de atención del despacho.

Idioma

Cada uno elige el suyo, y es solo suyo: castellano, gallego, catalán, euskera o inglés. No cambia el de nadie más.

Qué versión tienes

Al final de la pantalla, en Sesión, sale la versión que estás usando. Sirve para saber si te falta actualizar cuando algo no cuadra con lo que cuenta este manual.

Diagnóstico de cuelgues

Si el programa se queda en «Cargando…» o los desplegables dejan de abrirse, pulsa Ver diagnóstico justo después y manda lo que salga. Dice si el programa estuvo dormido o si el fallo fue otra cosa, que es lo que hace falta saber para arreglarlo.

En el móvil

Es la misma agenda, con los mismos datos. Solo cambia el dibujo.

Vista de día en el móvil
El día deja de ser una rejilla y pasa a ser una lista de tarjetas en orden de hora. La cita aplazada sigue amarilla.

La navegación pasa abajo, en pestañas: Agenda, Firmas, Vacaciones y Más.

Menú Más en el móvil
Más abre el resto de pantallas.

Lo que no cabe en la barra de arriba está en los tres puntitos: imprimir, exportar y No voy a estar.

La semana sale como lista vertical y el mes como puntos de color. Los días llevan su nombre entero, no la inicial: con tres días seguidos, una M no distingue un martes de un miércoles.

Estadísticas

Cuántas citas, de qué tipo, de quién y en qué periodo. Con gráficos y con el detalle debajo.

Pantalla de estadísticas
Se puede descargar en Excel o PDF.

Una cita con varias gestiones cuenta en cada una, así que esa tabla puede sumar más que el total de citas. No es un error: una compraventa con hipoteca son dos gestiones en una sola cita.

Las estadísticas respetan la privacidad igual que el buscador: lo que no puedes ver, no cuenta para ti.

Usuarios

Quién trabaja en el despacho, qué puede hacer y qué horario tiene. Necesita el permiso de gestionar usuarios.

Pantalla de usuarios
Cada persona con su puesto, sus permisos y si está activa.

Categoría y notario

La categoría —oficial, auxiliar, lo que use el despacho— es solo una etiqueta descriptiva: no concede ningún permiso. Se crean en el Catálogo y se asignan aquí.

Lo único que cambia lo que alguien puede hacer es la casilla Es notario: le deja figurar como firmante y pedir las ausencias reglamentarias. Y se puede elegir si se le llama Notario o Notaria; las dos se comportan igual, es solo cómo se lee en pantalla.

Horarios

Los días que trabaja y a qué hora. Un día sin marcar es un día que no trabaja.

CasoCómo se pone
Jornada partida Con + tarde se añade el segundo tramo a ese día. Mañana y tarde, con su hueco de comer en medio.
Turnos alternos Dos personas que se reparten los lunes: a una semanas A y a la otra semanas B. Se alternan solas, sin fijar ninguna fecha.
Horario de verano Se marca Hace un horario distinto en verano. Entre qué fechas es verano lo pone el despacho en Ajustes.

Sin las fechas de verano puestas en Ajustes, el horario de verano no se aplica nunca. Son dos sitios distintos a propósito: las fechas son del despacho y el horario es de cada persona.

Color en la agenda

Por defecto el color se calcula solo y puede cambiar si entra o sale gente. Con Fijar un color propio se queda ese para siempre — útil para quien lleva años y todo el mundo lo tiene asociado a su color.

Dar de baja a alguien

Desactivar es lo que se quiere casi siempre: la persona deja de poder entrar en la petición siguiente, pero todo su histórico sigue ahí y sus citas siguen diciendo quién las llevó.

Borrar solo para una cuenta creada por error que no ha hecho nada.

Ajustes

Lo que decide cada despacho. Tiene su propio permiso, separado del catálogo, porque aquí viven las credenciales de mensajería y no es lo mismo ordenar la lista de bancos que poder verlas.

Pantalla de ajustes
Ajustes está separado del catálogo a propósito: aquí viven las credenciales de mensajería.

Datos del despacho

Nombre, teléfono, dirección y la dirección web para pedir cita. Estos datos salen en los correos que se le mandan al cliente: la dirección en la cabecera, el teléfono como el número al que llamar si no puede venir, y la web como enlace para gestionar la cita. Lo que se deje en blanco sencillamente no aparece.

Horario de atención, y el de verano

A qué horas se atiende al público. Y entre qué dos fechas rige la jornada de verano: se guardan el día y el mes, así que valen para todos los años y no hay que renovarlas.

Si se rellenan las horas de verano, en verano mandan esas. Para abrir solo por las mañanas, se pone la mañana y se deja la tarde en blanco.

Vacaciones

Hasta qué día se pueden gastar los días que sobraron del año anterior. También se guarda día y mes. En blanco: lo que no se disfrute a 31 de diciembre se pierde.

Avisos a los clientes

El interruptor que importa

Enviar avisos a los clientes es el corte general. Apagado, no sale absolutamente nada a ningún cliente: ni del botón de una cita, ni del recordatorio nocturno, ni de la reserva web.

Cada intento queda anotado en el historial de la cita como «simulado», para poder revisar qué se habría mandado. Los resúmenes de agenda del equipo no dependen de esto y siguen funcionando.

Además hay un modo de pruebas que limita el correo a unas direcciones concretas. Con la lista vacía no sale nada a nadie. Es la red de seguridad para probar sin miedo: se comprueba con una cita propia y solo después se abre de verdad.

WhatsApp y SMS

Cada despacho mete aquí sus credenciales. Las de WhatsApp son las de la Cloud API de Meta, con una plantilla aprobada por ellos; las de SMS, las del proveedor que se haya contratado.

Las credenciales no se pueden volver a leer. Una vez guardadas, salen tapadas con asteriscos, igual que una contraseña. Al guardar, lo que llegue tapado significa «no lo he tocado» y se deja como está.

Cinco reglas

Si te quedas solo con esto, ya vas servido.

  1. No escribas estados dentro del texto.

    Nada de «CANCELADA!!» en el concepto. Cambia el estado. Es lo que permite contar, buscar y saber qué pasó.

  2. Cancela, no borres.

    Una cita cancelada queda como constancia de que existió. Borrar es solo para lo que nunca debió existir.

  3. La cita es del expediente, no de una persona.

    Añade a todos los que participan con su papel. Así, cuando alguien falte, se sabe quién puede cubrirla.

  4. Un cliente, una ficha.

    Escribe el nombre y deja que el programa lo reconozca. Si ves duplicados, júntalos en Clientes.

  5. Marca cuando no vayas a estar.

    Aunque sea una hora. Es lo que evita que te pongan una cita mientras estás en el médico.

Si algo falla

No me aparece una cita que sé que existe

Puede ser privada y no participar tú en ella. O que la persona que la lleva esté escondida en Quién se ve: prueba con Ver a todos.

Se queda en «Cargando…» o no se abren los desplegables

Cierra el programa y vuelve a abrirlo. Si se repite, entra en Mi perfil → Diagnóstico de cuelgues justo después de que pase, copia lo que salga y mándalo. Sin eso solo se puede adivinar.

Veo una versión distinta a la de mi compañero

Míralo en Mi perfil → Sesión. En la web se arregla recargando; en el programa de escritorio, cerrándolo y volviendo a abrirlo.

El cliente dice que no le ha llegado el aviso

Mira el historial de la cita: ahí pone si se envió, si falló o si salió como «simulado». Si pone simulado, es que el interruptor de avisos está apagado en Ajustes.

Le he dado a algo y no sé si lo he roto

Casi todo se puede deshacer, y lo que no, avisa antes con un «esto no se puede deshacer». Las tres cosas sin vuelta atrás son: borrar una cita, fundir fichas de cliente y corregir mayúsculas.

Y todo lo demás queda registrado, así que siempre se puede ver qué pasó.