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Manual de Signatus Control Horario

Cómo se ficha, cómo se corrige un olvido y cómo se firma el mes: el registro de jornada del despacho, explicado para quien ficha y para quien lo administra. Pensado para leerlo entero una vez y volver a él cuando haga falta.

Septiembre de 2026 Escritorio, web, móvil y kiosco Las pantallas son de ejemplo: ningún cliente real aparece aquí

El manual en vídeo

Lo mismo que cuenta este manual, pero enseñado en pantalla: seis minutos. Si prefieres leerlo, sigue bajando.

Antes de empezar

Signatus Control Horario es el registro de jornada del despacho: la ley obliga a apuntar cada día a qué hora se empieza y a qué hora se termina, y a guardar ese registro cuatro años. Este programa hace exactamente eso — y lo hace de una forma concreta: aquí nada se borra ni se retoca. Lo que se ficha, queda. Si algo está mal, se corrige a la vista de todos, con su motivo y su aprobación.

Ese es el trato, y conviene entenderlo desde el primer día: el programa no está montado para vigilarte, está montado para que el registro valga — ante una inspección, ante una discusión de horas y ante cualquiera que pregunte dentro de tres años. Un registro que se puede editar por detrás no vale nada; este no se puede, y por eso vale.

Hay dos papeles. Casi todo el mundo solo necesita la mitad de este manual: fichar, mirar su mes, pedir una corrección y firmar. Quien administra —el titular o la persona de confianza— tiene además su bloque propio, más abajo.

Los nombres van tal cual

Cuando leas algo como Fichar entrada o Solicitar corrección, es el texto literal de un botón o una pestaña. Búscalo con ese nombre en la pantalla.

Entrar

Hay una sola dirección y tres formas de llegar a ella: el programa de escritorio del ordenador del despacho, el navegador (la misma dirección funciona en cualquier equipo de la red) y el móvil, donde se puede dejar instalada como una aplicación más.

Se entra con tu correo y tu contraseña. El programa reparte según quién eres: si administras, te quedas en el panel de administración; si fichas, te lleva directamente a tu pantalla de fichar. No tienes que elegir nada.

En el móvil, déjala instalada

Abre la dirección en el navegador del teléfono y usa Añadir a pantalla de inicio. Queda con su icono y a pantalla completa, como cualquier otra aplicación, y no vuelve a pedirte la contraseña mientras la uses.

La sesión no caduca sola

Mientras uses el programa, la sesión se renueva sola. Se cierra con Logout, arriba a la derecha — que cierra tu sesión, no el programa. Si compartes ordenador, úsalo.

Demasiados intentos, y te toca esperar

Si fallas la contraseña varias veces seguidas, la cuenta se bloquea unos minutos. No es un error del programa: es la protección contra quien prueba contraseñas a lo loco. Espera un poco y vuelve.

Las dos aplicaciones

Control Horario son en realidad dos pantallas que se reparten el trabajo:

  • La de fichar — la que ve casi todo el mundo: el reloj, el botón grande, tu histórico, tus solicitudes, tus ausencias y la firma de tu mes. En el móvil se navega con la barra de abajo; en un ordenador, con las pestañas de arriba.
  • La de administrar — la del titular y los responsables: el panel del día, los fichajes de todos, las correcciones por aprobar, los informes y la configuración.

Quien administra también trabaja, así que dentro de la administración tiene su propia pestaña Mi jornada: su reloj, su botón de fichar y su histórico. Su jornada se registra y computa exactamente igual que la de cualquiera.

La pestaña Mi jornada de la administración, con el reloj, el botón Fichar salida y el histórico del mes
Mi jornada dentro de la administración: la responsable está trabajando desde las 10:56, tiene su histórico debajo y, al fondo, su registro mensual pendiente de firma. Fíjate en la esquina: el idioma, la campanita de avisos y Logout están siempre ahí.

Fichar

Es un gesto: entras a trabajar, pulsas Fichar entrada; terminas, pulsas Fichar salida. El botón grande siempre te dice cuál toca — si tienes la jornada abierta, ofrece la salida; si no, la entrada. No hay forma de equivocarse de botón.

La pantalla de fichar en el móvil: el reloj, el estado y el botón redondo Fichar entrada
La pantalla de fichar en el móvil. La pastilla de arriba dice tu estado (Sin jornada abierta, o «Trabajando desde las…»), y la barra de abajo lleva al resto: histórico, solicitudes, ausencias y firma.

La hora no es la de tu reloj

La hora del fichaje la pone el servidor en el momento en que recibe el gesto. Da igual la hora que tenga tu móvil o tu ordenador: atrasar el reloj del aparato no atrasa el fichaje. Es una de las cosas que hacen que el registro valga.

Si te pide la ubicación

Solo si el despacho lo ha activado, el navegador puede pedirte la ubicación al fichar. Sirve para asociar el fichaje a tu centro de trabajo, nada más. Y esto es importante: puedes decir que no y el fichaje se registra exactamente igual. Denegar la ubicación no bloquea nunca.

Dos aparatos a la vez, imposible

Si intentas fichar la entrada teniendo ya una jornada abierta —da igual desde qué aparato—, el programa te lo dice: «Ya tienes una entrada sin cerrar desde las…». Primero la salida, luego la siguiente entrada. No puede haber dos jornadas abiertas de la misma persona, ni aunque dos móviles pulsen a la vez.

Fichar donde no es tu mesa

Si el despacho tiene más de una sede, al fichar la entrada aparece el desplegable Centro de trabajo para elegir dónde estás. Con una sola sede no aparece nada: se ficha directamente allí, sin preguntas.

Las pausas

Con la jornada abierta, junto al botón de salida tienes Iniciar pausa. La comida, un recado, el café largo: abres la pausa al irte y la cierras con Terminar pausa al volver.

El orden importa y el programa lo vigila: no puedes fichar la salida con una pausa abierta (te pedirá cerrarla antes), ni abrir una pausa sin jornada, ni dos pausas a la vez. Cada aviso te dice qué toca.

¿Cuentan como trabajo?

Depende de lo que haya decidido el despacho. Hay un interruptor de pausas pagadas en la configuración: si está activo, el rato de pausa computa como tiempo trabajado; si no, se descuenta. Tu histórico enseña siempre las pausas en su columna, así que en cualquier caso se ve cuánto fue.

La pausa que se queda abierta

Si te vas a comer, abres la pausa y no vuelves a acordarte, la jornada queda a medias y al final del día no podrás fichar la salida sin cerrar antes la pausa. Si ya es tarde y las horas no cuadran, no lo arregles «a ojo»: pide una corrección (siguiente sección) y queda arreglado con su rastro.

Si te olvidaste de fichar

Pasa. Llegaste con prisa, saliste corriendo, la tablet estaba ocupada. La solución nunca es «que alguien lo cambie por detrás» — aquí eso no existe—, sino una solicitud de corrección: tú propones la hora que debió ser y explicas el motivo, y alguien con permiso la aprueba o la rechaza.

  1. En tu pantalla, entra en Solicitudes y pulsa Nueva solicitud (en la administración: Mi jornada → Solicitar corrección).

  2. Elige el día y escribe la hora de entrada o de salida que debió quedar. Si es un fichaje que existe pero está mal, corrige ese; si no llegaste a fichar, propones uno nuevo.

  3. Escribe el motivo. Es obligatorio, sin excepciones y para todo el mundo, también para quien administra. «Olvidé fichar al salir a recoger a los niños» vale; en blanco, no sale.

  4. Envía. Queda Pendiente hasta que la revise quien puede aprobarla, y te llegará un aviso a la campanita cuando se resuelva.

Qué pasa con el fichaje que estaba mal

No desaparece. Al aprobarse la corrección, se crea el fichaje bueno y el antiguo queda marcado como sustituido: tachado, visible y guardado para siempre, junto al motivo, quién lo pidió y quién lo aprobó. Cualquiera que mire ese día dentro de dos años verá la historia completa.

Corregir no es editar

En este programa no existe «editar un fichaje». Ni para ti, ni para tu responsable, ni para el administrador, ni para Signatus. Toda corrección crea un registro nuevo y conserva el viejo. Si alguien te dice que «se lo cambien y ya está», la respuesta es que aquí eso no se puede — y que por eso el registro vale.

El kiosco de la entrada

Para quien no quiere ordenador ni móvil: una tablet compartida en la entrada, con un teclado de números en pantalla. Tecleas tu PIN —o acercas tu código personal impreso al lector— y fichas con un toque.

La pantalla de kiosco: reloj grande y teclado numérico para el PIN
El kiosco en la tablet de recepción: el despacho y el centro arriba, el reloj en grande y el teclado del PIN. Tras identificarte aparecen tus botones de entrada, salida y pausa, y a los pocos segundos la pantalla vuelve sola al teclado para la siguiente persona.

Tu PIN es tuyo

Son de 4 a 6 cifras y se ponen en Mi perfil. El PIN identifica: quien lo teclea ficha por ti. No lo compartas, y si sospechas que alguien lo conoce, cámbialo — tardas diez segundos.

Si alguien juega a adivinar

A los pocos intentos fallidos seguidos, la tablet entera se bloquea unos minutos y lo dice en pantalla. Cuántos intentos y cuántos minutos lo decide el despacho en la configuración. Mientras está bloqueada no entra nadie, ni con el PIN bueno: es la señal de que alguien estuvo probando.

Tu histórico del mes

En Histórico tienes tu mes, día a día: entrada, salida, pausas y el total. Arriba, el total del mes. Puedes cambiar de mes y mirar atrás todo lo que quieras — tu registro es tuyo y siempre está a la vista.

El histórico del mes en el móvil, con cada día y su total
Cada día con sus horas. Desde aquí también se pide una corrección: toca el día que está mal y te lleva con el fichaje ya elegido.

Qué dice cada marca

MarcaQué significa
Completo Día con su entrada y su salida. Todo en orden.
Abierta Jornada empezada y sin cerrar. Normal si es hoy y sigues trabajando.
Incompleta Jornada que quedó abierta demasiadas horas: casi seguro un olvido de salida. Pide la corrección.
Modificado Ese día tiene alguna corrección o un fichaje manual. No es una mancha: es transparencia — el detalle enseña el motivo y quién lo aprobó.

Vacaciones y ausencias

Un día de vacaciones o una baja no es un día «sin fichar»: es un día que no cuenta como horas debidas. Por eso las ausencias viven dentro del registro: para que el balance de horas y los avisos sepan que ese día no tenías que estar.

Si el despacho usa Signatus Agenda

Las vacaciones y permisos se piden en la Agenda, una sola vez, como siempre. Aquí no se duplica nada: la pestaña Ausencias te las enseña en modo consulta, para que veas qué días no computan. Si pides aquí, el propio programa te dirá que eso se hace en la Agenda.

Si no la usa

Entonces se piden aquí mismo: Ausencias → Solicitar ausencia, eliges el tipo (vacaciones, cita médica, asuntos propios…), las fechas y envías. Queda pendiente hasta que la aprueben, y puedes cancelar una solicitud tuya mientras siga pendiente.

Por qué no te deja pedir dos veces

Si las fechas pisan otra ausencia tuya pendiente o aprobada, el programa la rechaza en el acto. No es un capricho: dos permisos solapados harían mentir al balance de horas.

Firmar tu mes

Si el despacho tiene activada la firma mensual, al cerrarse el mes te aparecerá tu registro pendiente de firma: los días, las horas y el total. Firmar es decir «esto refleja lo que trabajé». Se firma con tu contraseña — o con un código por SMS, si el despacho lo tiene montado.

En el momento de firmar, el programa sella el mes: guarda una huella de todos los fichajes tal y como estaban. Si después alguien tocara algo, la huella dejaría de cuadrar y se vería. Tu firma protege tu versión del mes.

Un mes firmado no se toca

Después de firmar, ese mes no admite correcciones. Si de verdad hay que arreglar algo, quien administra tiene que reabrir el periodo — y esa reapertura no es silenciosa: tu firma queda invalidada con fecha, autor y motivo, el mes vuelve a estar pendiente y te tocará firmarlo otra vez cuando esté corregido. Nadie puede cambiar un mes firmado sin que se note.

Firma después de revisar, no antes

Antes de firmar, repasa el mes: ¿falta alguna salida? ¿hay un día incompleto? Pide las correcciones primero y firma después. Firmar con errores obliga a reabrir, y reabrir deja más rastro que hacer las cosas en orden.

Tu perfil

Pulsa tu nombre, arriba a la derecha. Ahí están tus datos —nombre, correo, centro, horario, fecha de alta— y lo poco que puedes cambiar tú: la contraseña, el PIN del kiosco y poco más. Es a propósito: tu ficha forma parte del registro legal y la mantiene quien administra.

La contraseña y el doble factor

La contraseña se cambia desde el propio perfil, con la actual en la mano. Si quieres una capa más, activa la verificación en dos pasos: al entrar te pedirá además un código de tu aplicación de autenticación. En algunos despachos es obligatoria para quien administra.

El idioma es tuyo

El selector de idioma está en la barra de arriba, siempre a mano: castellano, galego, català, euskara e inglés. Cambia solo el tuyo — cada persona ve el programa en su lengua, y el despacho tiene además su idioma por defecto para quien no elija.

La campanita

Arriba a la derecha, con su contador. Ahí llegan las cosas que te tocan a ti: que hoy no has fichado y ya pasó tu hora, que tu jornada sigue abierta después de tu hora de salida, que tu corrección se aprobó o se rechazó, que tienes un mes pendiente de firma. Cada aviso lleva a la pantalla donde se arregla — pulsa y te deja allí.

Los avisos no se repiten (uno al día por cada cosa, no uno cada diez minutos) y se apagan con Marcar todas como leídas. Si un aviso te parece injusto —«¡pero si hoy libro!»— probablemente falte tu ausencia por registrar: es la manera que tiene el programa de decirte que él no lo sabía.

El panel general

La primera pantalla de quien administra responde a una pregunta: ¿cómo va el día? Quién está trabajando ahora, quién no ha fichado, quién está de permiso, si hay jornadas incompletas y qué solicitudes esperan respuesta. Las tarjetas de arriba son el resumen; debajo, los nombres.

El panel general: tarjetas con quién trabaja ahora, quién falta y las solicitudes pendientes
El día de un vistazo. La solicitud pendiente de Lucía aparece directamente aquí, con su motivo y el botón Revisar — no hace falta ir a buscarla.

Quien está de permiso aparece como de permiso, no mezclado con «sin fichar»: la diferencia entre una ausencia sabida y un olvido es justo lo que este panel existe para enseñar. Y quien está exento de registro (el titular, normalmente) no sale nunca en «sin fichar» — no tiene que fichar, y contarlo sería una falsa alarma diaria.

Los primeros días hay una lista de puesta en marcha

Hasta que el despacho está rodado, el panel enseña los pasos que faltan: centros, horario, personas, primer fichaje, primer informe. Se puede posponer; desaparece sola cuando todo está hecho.

Los fichajes de todos

La pestaña Fichajes es el registro diario del despacho: una fila por persona y día, con entrada, salida, pausas, total y nocturnas. Arriba, los filtros por fechas, persona y estado, y los botones CSV y PDF para llevárselo.

El listado de fichajes con un día marcado como Modificado y su detalle desplegado
Un día con la marca Modificado, desplegado: arriba el fichaje manual de las 08:30 con su motivo, quién lo pidió y quién lo aprobó; debajo, tachado, el fichaje original de las 09:05 — sustituido, se conserva. Nada desaparece.

«Modificado» se enseña, no se esconde

La columna está siempre a la vista, sin ir a buscarla a un informe. Pulsa la fila y el detalle cuenta la historia completa del día, fichaje a fichaje. Si un día acumula muchas correcciones, las antiguas se pliegan tras un Ver más — pero están todas.

Crear un fichaje a mano (que no es «a mano»)

Crear fichaje manual sirve para el día que alguien no fichó en absoluto. No escribe directamente en el registro: crea una solicitud de corrección con su motivo obligatorio, exactamente igual que si la pidiera la propia persona, y sigue el mismo circuito de aprobación. El atajo no existe, tampoco para ti.

Aprobar correcciones

En Correcciones están las solicitudes: Pendientes a un lado, Historial al otro. Cada tarjeta dice quién la pide, qué propone y por qué. Se resuelve con Aprobar o Rechazar — y en el rechazo, escribe el motivo: a quien pidió le llega el aviso y merece saber el porqué.

La pantalla de correcciones con una solicitud pendiente y sus botones de aprobar y rechazar
La solicitud pendiente de Lucía: la salida de las 17:45 que olvidó fichar, con su motivo. Al aprobarla se creará el fichaje como registro manual, con todo el rastro.

Quién puede aprobar

Solo un responsable o el administrador. Un empleado nunca aprueba nada — ni lo suyo ni lo de nadie; solo puede solicitar.

Aprobarte lo tuyo se permite, y se ve

En un despacho pequeño, quien aprueba es a veces la única persona que puede aprobar — también sus propias correcciones. El programa lo permite, con una condición: la aprobación queda marcada como Autoaprobada, en el listado, en el historial y en los informes que van a la Inspección. Prohibirlo por escrito y que ocurriera por otra vía sería peor; aquí se puede, y se nota.

El motivo no es un trámite

«Cambio de hora» no explica nada dentro de un año. «Entré a las 08:30 a preparar la sala de firmas y fiché tarde» sí. El motivo es lo que convierte una corrección en una explicación — escribidlo como si lo fuera a leer un inspector, porque puede.

Ausencias y festivos

Las ausencias del despacho

En Ausencias se ven las de todo el mundo, filtradas por fechas y persona. Si se llevan aquí (sin la Agenda), también se aprueban y rechazan aquí, se registran en nombre de alguien con Registrar ausencia, y el catálogo de tipos —vacaciones, baja, cita médica, asuntos propios…— se ajusta en Tipos de ausencia: cada tipo dice si es retribuido y si descuenta horas teóricas del balance.

El listado de ausencias con una aprobada y una pendiente
Las vacaciones aprobadas de Pablo y la cita médica pendiente de Lucía, cada una con su estado y quién la revisó.

Una regla distinta a la de las correcciones, y es a propósito: nadie se aprueba una ausencia a sí mismo. Unas vacaciones no son un fichaje olvidado.

Los festivos

Un festivo no cuenta como jornada debida. Los nacionales se cargan con un botón —Cargar los nacionales, y el programa calcula solo Jueves y Viernes Santo, que bailan cada año—; los autonómicos y locales los añade el despacho, que es quien sabe dónde está.

La jornada del despacho

En Configuración → Jornada laboral se declara el horario teórico: a qué hora se entra y se sale cada día de la semana, y cuánta pausa. Un día en blanco es día no laborable. Este horario es la vara de medir de todo lo demás: del balance de horas, de las alertas de «no ha fichado» y del aviso de jornada abierta.

La configuración de la jornada laboral, con el horario general y la jornada de verano
El horario general y, al lado, la jornada de verano. Las fechas del tramo de verano se escriben una vez, sin año, y valen todos los veranos.

La jornada de verano

Se declara al lado del horario general y rige sola entre sus fechas. Quien deje las columnas de verano en blanco hace el mismo horario todo el año — no hay que tocar a nadie.

Horarios especiales por persona

Para la media jornada o el turno distinto: Horarios especiales crea la rejilla con nombre («Media jornada de mañana») y se asigna desde la ficha de la persona. Quien tiene horario especial se mide contra el suyo; el resto, contra el del despacho.

El tiempo de cortesía

Unos minutos de margen alrededor de la hora teórica solo para no avisar por desviaciones mínimas. No toca jamás las horas registradas ni las computadas: fichar a las 09:03 sigue registrado a las 09:03 — simplemente no salta la alerta.

Personas y centros

Dar de alta a alguien

Empleados → alta con nombre, correo, contraseña y papel: Empleado ficha y pide; Responsable además ve el despacho y aprueba; Administrador además configura. También se puede importar la plantilla entera de un CSV, y el resultado dice fila a fila qué entró y qué no, y por qué.

Cada persona, sus métodos

El despacho decide qué vías de fichaje existen (web, móvil, kiosco) y la ficha de cada persona puede restringir las suyas — nunca ampliar. Quien solo debe fichar en el kiosco, solo puede fichar en el kiosco.

El titular no ficha, y no pasa nada

El registro de jornada es de los trabajadores por cuenta ajena. El notario titular se marca como exento de registro (art. 34.9 ET) en su ficha: no le cuentan las alertas, no sale en «sin fichar» y los informes lo tratan en su apartado, explicado.

Cerrar una sede

Un centro de trabajo se da de baja, no se borra: deja de aparecer al fichar, pero los fichajes que se hicieron allí siguen siendo consultables y exportables. El último centro activo no se puede dar de baja — sin él, nadie podría fichar, y el programa te lo dirá con esas palabras.

Informes y balance

Informes saca el registro en limpio: por fechas, por persona o todo el despacho, en PDF para leer o CSV para la gestoría. Los fichajes corregidos van siempre con su motivo y su aprobador — el informe cuenta lo mismo que la pantalla.

El balance de horas

Horas trabajadas contra horas teóricas, día a día y en total. Las ausencias aprobadas descuentan las teóricas (quien está de vacaciones no «debe» esas horas), los festivos no computan, y la jornada de verano y los horarios especiales se aplican solos. Si un balance te parece raro, casi siempre falta una ausencia o un festivo por registrar.

El envío mensual automático

El despacho puede programar que el registro del mes cerrado salga solo por correo —a la gestoría, por ejemplo— el día del mes que elija. Cada envío queda registrado, y el programa no repite ni se salta meses: si el correo no está configurado, lo dice en vez de fingir que envió.

La firma del mes

Se enciende en Configuración → Firma electrónica. A partir de ahí, cada mes cerrado queda pendiente de la firma de cada persona (y, si así se configura, también de la contrafirma del responsable). El estado de toda la plantilla se ve de un vistazo: quién firmó, quién no, y si alguna firma dejó de cuadrar con el contenido del mes.

Reabrir un periodo

Un mes firmado no admite correcciones. Si hay que arreglar algo de verdad, se reabre desde la misma pantalla — y la reapertura pide motivo, invalida las firmas de ese mes dejando constancia de quién, cuándo y por qué, y devuelve el mes a pendiente. Se corrige, y se vuelve a firmar. Todo el ciclo queda escrito.

Reabrir no es deshacer

La firma invalidada no se borra: queda guardada, con su fecha de invalidación, su autor y su motivo. Si alguien pregunta «¿este mes se tocó después de firmarse?», la respuesta está siempre en la pantalla — y esa es exactamente la razón de que funcione así.

Cumplimiento e inspección

La pestaña Cumplimiento es la respuesta preparada a la pregunta «¿y si viene la Inspección?». Todo lo legal en un sitio, siempre disponible, sin restricciones de plan.

El panel de cumplimiento: registro conservado, asuntos abiertos, firma mensual y verificación de integridad
Cuántos fichajes se conservan y desde cuándo, qué hay abierto, cómo va la firma mensual, la documentación legal y la verificación de integridad. Es la pantalla que se abre delante de un inspector.

El informe para la Inspección

Un botón, un rango de fechas, y sale el registro completo en Descargar PDF o Descargar CSV: cada día, cada corrección con su motivo y su aprobador, cada firma. No hay que preparar nada la víspera: el informe está siempre a un clic porque el registro está siempre en orden.

La verificación de integridad

Cada fichaje se guarda con una huella calculada en el momento de registrarse. Comprobar ahora recalcula todas las huellas y las compara con las guardadas: cualquier discrepancia delataría una manipulación directa de la base de datos. El resultado —normalmente «0 discrepancias»— queda anotado, con fecha, en el registro de auditoría.

Los papeles que no son del programa

La consulta a los representantes, la política interna de registro y el acuerdo de encargado de tratamiento son responsabilidad del despacho, pero el programa trae las plantillas precompletadas con los datos de la empresa, y una casilla para dejar constancia de cuándo se hizo cada una.

Conectar con la Agenda

Si el despacho usa Signatus Agenda, los dos programas pueden hablar — y la regla es que nadie pida nada dos veces. La conexión se enciende en Configuración → Signatus Agenda, y no es todo o nada: hay un interruptor por cada cosa.

InterruptorQué cambia al encenderlo
Ausencias Las vacaciones y permisos se piden solo en la Agenda —donde están los saldos y el calendario— y aquí se consultan y descuentan solas del balance. Hasta las bajas sin fecha de vuelta y los permisos de unas horas se entienden.
Festivos El calendario de festivos es el de la Agenda, elegido allí por municipio. Se acabó mantener dos listas que un año no coinciden.
Personas Las altas y los datos de la gente llegan de la Agenda; el programa avisa antes de aplicar nada y los campos que gobierna la Agenda quedan bloqueados aquí, con su explicación.

El emparejamiento va por correo

Cada persona de aquí se corresponde con su usuario de la Agenda por el email. Si alguien ficha aquí y no existe allí, la pantalla lo avisa en rojo: sus ausencias de la Agenda no se estarían descontando. El aviso trae la solución — igualar el correo en los dos programas.

Al firmar, la evidencia se congela

Cuando alguien firma su mes, el programa guarda copia de las ausencias y festivos de la Agenda tal y como estaban. Si dentro de un año alguien retoca una vacación antigua allí, el mes firmado aquí no se mueve: la firma protege lo que se firmó.

Por qué aquí no se borra nada

Merece su propia página, porque es la decisión que explica todas las demás. El registro de jornada es un documento legal: se conserva cuatro años y tiene que poder enseñarse tal cual fue. Un registro donde un administrador puede borrar o retocar un fichaje no demuestra nada — ni a favor del despacho ni del trabajador.

Por eso, en Signatus Control Horario:

  • No existe ningún botón de borrar un fichaje. Para ningún papel — tampoco para Signatus.
  • No existe editar: toda corrección crea un registro nuevo y conserva el viejo, tachado y visible.
  • La propia base de datos rechaza el borrado, aunque alguien intentara saltarse el programa.
  • Cada fichaje lleva su huella de integridad, y la verificación delata cualquier retoque por detrás.
  • La copia de seguridad diaria se comprueba restaurándola de verdad, no dándola por buena.

La única excepción, y va con nombre y apellidos: cuando una empresa lleva más de cuatro años de baja, sus datos pueden purgarse — un proceso aparte, deliberado, que deja informe escrito de qué se purgó, cuándo y quién lo ordenó. Ni siquiera el borrado legal es silencioso.

Esto te protege a ti también

No es solo papeleo del despacho: tus horas no las puede retocar nadie sin que quede rastro. Tu histórico, tus correcciones y tu firma del mes son tu copia de la verdad, siempre consultable.

Cinco reglas

Si te quedas solo con esto, ya vas servido.

  1. Ficha en el momento, no de memoria.

    La hora la pone el servidor cuando pulsas. Fichar «luego, cuando me acuerde» convierte un gesto de un segundo en una solicitud con aprobación.

  2. Si está mal, pide la corrección — no lo dejes estar.

    Un olvido se arregla en un minuto con su motivo. Un mes de olvidos sin corregir es un registro que no cuadra y una firma que no vas a querer poner.

  3. Escribe motivos que se entiendan dentro de un año.

    El motivo de una corrección lo puede acabar leyendo un inspector. «Salí a recoger a los niños y olvidé fichar» explica; «error» no.

  4. Registra las ausencias antes de que el programa pregunte.

    Las alertas de «no ha fichado» y el balance de horas solo saben lo que se les cuenta. Casi todo aviso injusto es una ausencia o un festivo sin registrar.

  5. Revisa el mes antes de firmarlo.

    La firma sella el mes tal como está. Corregir primero y firmar después deja un registro limpio; firmar y reabrir deja el doble de rastro.

Si algo falla

«Ya tienes una entrada sin cerrar desde las…»

No es un error: tienes una jornada abierta, seguramente de un olvido de salida de otro día. Ficha la salida (o pide la corrección con la hora real de aquel día) y podrás fichar la entrada de hoy.

No me deja fichar la salida

Casi siempre es una pausa abierta. Pulsa Terminar pausa y la salida vuelve a estar disponible.

«Este método de fichaje está deshabilitado»

El despacho ha limitado por dónde fichas (por ejemplo, solo kiosco). No es un fallo tuyo ni del aparato: habla con quien administra si crees que tu ficha está mal configurada.

El kiosco no acepta ningún PIN

Si en pantalla pone que la terminal está bloqueada, alguien acumuló intentos fallidos: espera los minutos que indique. Si el kiosco enseña «Terminal no emparejada o desactivada», la dirección de la tablet está mal o la terminal se desactivó — en Configuración → Terminales kiosco está el enlace bueno, con su botón Copiar.

El balance de horas no me cuadra

Repásalo en este orden: ¿está la ausencia registrada y aprobada? ¿está el festivo en el calendario? ¿tiene esa persona el horario especial que le toca? Nueve de cada diez descuadres son uno de esos tres.

Me sale un aviso de que no he fichado, pero hoy libro

El programa no sabía que librabas. Registra la ausencia (o pide que la registren) y el aviso no volverá. Los avisos se calculan contra el horario teórico y las ausencias conocidas.

Le he dado a algo y no sé si lo he roto

Aquí es difícil romper nada: los fichajes no se pueden borrar ni editar, las correcciones dejan rastro y las firmas invalidadas se conservan. Lo que hiciste quedó registrado, así que siempre se puede ver qué pasó — y casi todo tiene su camino de vuelta con una corrección o una reapertura.

Signatus Control Horario · Manual de usuario · Septiembre de 2026. Las pantallas de este manual son de la empresa de demostración «Despacho Demo SL»; los nombres y los datos son inventados.