La agenda del despacho de verdad: cada cita pertenece a un expediente, cada firma del notario tiene su bandeja, cada cambio deja rastro, y el cliente recibe su aviso por correo, SMS o WhatsApp. La misma agenda en el escritorio, en la web y en el móvil.
Una compraventa pasa por muchas manos: la cita se engancha al expediente y cada participante entra con su papel — quien la lleva, quien firma, quien apoya.
Una cita que requiere firma abre además su hueco en la bandeja de firmas pendientes, sin hora, hasta que alguien le asigna sitio de verdad.
Quién creó cada cita y cuándo lo pone el sistema, no un campo editable; cualquier cambio posterior queda en el historial. Se acabaron los «¿quién tocó esto?».
Recordatorios por correo, SMS o WhatsApp con los datos de la cita — configurables por despacho, con los proveedores que tú elijas.
Solicitudes, aprobaciones, saldos y calendario laboral en el mismo sitio que la agenda — y compartidos con Control Horario para no apuntar nada dos veces.
El cliente puede pedir cita desde la página del despacho; la solicitud entra en la agenda y alguien del equipo la confirma.